Lo esencial es invisible a los ojos. Reflexiones en tiempos de pandemia.

Lo esencial es invisible a los ojos. Reflexiones en tiempos de pandemia.

 

La Pandemia y subsecuente aislamiento social que estamos viviendo ha suscitado un mosaico de reflexiones provenientes de todos los sectores, algunas positivas, otras negativas; algunas esperanzadoras, otras apocalípticas. En resumen, algunas más profundas o acertadas que otras, pero al fin y al cabo, todas válidas, a sabida cuenta de la situación tan sui generis que estamos viviendo y para la que no estábamos lo suficientemente preparados desde lo técnico y mucho menos desde lo conceptual, lo social o lo cultural. Precisamente, una muestra de las dificultades que hemos tenido en Colombia para hacerle frente a este pandemia, radica en la misma concepción que tenemos acerca de lo que significa Cultura, al considerarla como uno de los muchos elementos de la sociedad o, en el peor de los casos, como un sector más dentro de los muchos que administra la gestión pública; definiciones que dejan de lado el hecho de que los países y los estados no administran la cultura, sino que son, ante todo, su cultura.

 

Esta suerte de incomprensión, ocasiona que se suela confundir la cultura con algunas de sus manifestaciones, especialmente con las artes, dejando de lado el hecho de que la cultura se manifiesta en todo lo que hacemos, y que sus expresiones son las que realmente cohesionan a las sociedades, por ejemplo, expresiones culturales tan únicas como nuestro lenguaje, se convierten en símbolos de la identidad de una región y de un pueblo. Bien lo decía Gabriela Mistral: Uno no habita un paíssino un lenguaje. (Ver vídeo de mexicanos hablando sobre variedad dialectales del Castellano en Colombia https://www.facebook.com/watch/?v=298217404871007)

 

Desconocer la cultura como el verdadero elemento articulador de nuestra sociedad, es desconocer una verdad profunda y a veces dolorosa, que la raíz de muchos de los problemas que afrontamos como sociedad son ante todo problemas culturales. Hoy, aunque desafortunadamente ha sido una constante histórica, la sociedad colombiana enfrenta serios problemas de convivencia, falta de memoria, de autodisciplina, solidaridad y desconocimiento de nuestro territorio y sus costumbres, lo que genera falta de sentido de pertenencia y un sentimiento de desarraigo consigo mismo y con todo lo que nos rodea y, como diría nuestro premio nobel de literatura, una profunda y permanente sensación de soledad.

 

Teniendo en cuenta estas consideraciones, en la FESU hemos reflexionamos acerca del papel fundamental que cumple la educación, si realmente es integral, en pro del fortalecimiento y transformación positiva de la cultura. Por tal motivo, el proceso de Bienestar Universitario no es pensado como un complemento de las actividades académicas, sino como un elemento sustancial de nuestra vida cultural-social dentro y fuera de las aulas de clase, aulas, se ha dicho de paso, que cada vez en el mundo se volverán más etéreas y virtuales.

 

En este sentido, siguiendo las enseñanzas de pensadores tan nuestros como Estanislao Zuleta, hemos entendido que no basta con llevar a los espacios académicos textos y discusiones técnico-científicas, sino que se debe enamorar a todas la comunidad universitaria de las diferentes manifestaciones artísticas, tales como la literatura donde encontramos referentes claves para entender la sociedad, en sus relatos encontramos modelos vitales y ejemplos de vida, que nos permiten entendernos, vernos y reconocernos desde la otredad y la diversidad. Modelos y vidas que nos sirven para proponer reflexiones y alternativas que nos permitan construir una ética ciudadana y una cosmovisión más real y propositiva, a partir, nótese la paradoja, de relatos no siempre tan reales. (hoy en la subregión de Urabá se está gestando todo un movimiento entorno a la idea de pasar del concepto de ciudadanía al de Cuidadanía).

 

Esta semana, como parte de las estrategias “FESU se conecta contigo”, queremos iniciar un ciclo de artículos que tienen como tema central “Literatura en tiempos de Covid-19: de la reflexión a la esperanza”. En esta ocasión tendremos como invitado especial al escritor francés Antoine de Saint-Exupéry, que el pasado 29 de junio estaría cumpliendo 120 años de vida, autor de más de 12 grandes obras literarias, entre ellas El Principito. (ver: http://www.agirregabiria.net/g/sylvainaitor/principito.pdf)

 

Algunos de ustedes se preguntarán ¿qué tiene para enseñarnos un libro infantil?. Lo primero es resaltar que esta joya de la literatura fue publicada en 1.943 en plena Segunda Guerra Mundial (Su autor era piloto de guerra), ha sido traducido a más de 250 idiomas y vendido más de 140 millones de ejemplares, sin contar las millones de descargas de internet, y aunque El Principito está dentro de los subgéneros de la novela infantil y juvenil, también es considerada como una novela filosófica, lo que la ha convertido en el texto de cabecera de muchas personas en diferentes momentos de su vida.

 

Y no es para menos, en sus páginas, si estamos dispuestos a ver el mundo con el corazón y a través de los ojos de un pequeño con rizos dorados, descubriremos profundas reflexiones sobre la naturaleza y las relaciones humanas y obtendremos grandes enseñanzas sobre el verdadero sentido de la amistad, el amor, la solidaridad y acerca de lo que es realmente importante. Reflexiones necesarias

 

¡Comencemos!

   

Por: Alejandro Yepes Mejía

    Rector FESU